julio 17, 2026

Cuando dejas ir una oportunidad por no afinar una habilidad a tiempo

Actualmente estoy sin empleo — aunque siento que decir “desempleada” suena feo, casi como una etiqueta que pesa más de lo que debería. La realidad es más simple: he estado en proceso de entrevistas, y sí, el mercado de TI está potente. Pero empecé a notar algo repetitivo en los requisitos de las vacantes: el inglés se volvió prácticamente indispensable. He tenido entrevistas completas en inglés, y me he defendido como he podido — pero soy consciente de que ahí existe una brecha real de mejora.

Hoy tuve una entrevista que jamás pensé que iba a tener: una vacante de Salesforce. Mi CV llamó la atención, y platiqué con la reclutadora — una persona muy amable, genuinamente interesada en su trabajo, algo que pocas veces me ha tocado ver en un proceso de reclutamiento. Íbamos bien. Y entonces pasamos a la parte en inglés.

Ahí fue cuando me comentó que debía afinarlo, que la experiencia que traigo es valiosa, pero que ese era el detalle pendiente. No me considero una persona de mucho ego, pero sentí como un golpe en el estómago.

Una oportunidad que pensé que jamás iba a aparecer, apareció — y la dejé ir por no haber preparado más esa habilidad a tiempo. Es de esas sensaciones parecidas a cuando quemas el desayuno, cuando olvidas sacar la comida a descongelar, cuando se te queda el paraguas en casa justo el día que llueve, o cuando olvidas la tarjeta del metro. Pequeños descuidos que, en el momento importante, sí pesan.

Ahora mismo estoy estudiando para una certificación de Product Owner, porque no quiero que mi voucher se desperdicie. Pero esta experiencia me dejó claro algo que había dejado pasar: olvidé el inglés. Y creo que ahí pequé un poco de confiada.

Entonces, ¿toca afinar mi inglés de negocios? Sí. Esa es mi meta para los próximos 3 meses: afinar mi inglés de cara a entrevistas, para no volver a dejar ir una oportunidad así. He conocido casos de personas que llegaron muy lejos justo por tener esa habilidad bien desarrollada, y quiero estar ahí también.

No busco grandeza — porque para mí, la mayor grandeza es superarnos a nosotros mismos: ser mejores personas, mejores profesionalmente, ver que nuestros esfuerzos no son en vano. Que cada noche que pasamos desvelándonos estudiando nos dé una satisfacción propia, un reconocimiento a nuestro propio esfuerzo. No hace falta el reconocimiento público — el personal vale más que cualquier otro.

2 – 3 minutos
400 palabras

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