julio 12, 2026

Backrooms: el miedo a que lo cotidiano deje de sentirse normal

Fui al cine a ver Backrooms, y de entrada tengo que contar algo que me pareció fascinante antes incluso de ver la película: el director, Kane Parsons, tiene solo 20 años. Empezó subiendo animaciones a YouTube con el mismo concepto de Backrooms, la cosa se volvió viral, y terminó llamando la atención de A24 — el estudio lo contrató para llevar la idea al cine. Y wow, qué película.

El concepto es simple en el papel: un lugar cotidiano, de esos que verías todos los días sin pensarlo dos veces, pero con algo sombrío debajo de la superficie. Y ahí está el truco — que lo cotidiano nos dé miedo cuando empieza a mostrar matices de anormalidad, es de las sensaciones más incómodas que puede generar el terror. Nada de monstruos exagerados al inicio; solo un espacio que se siente “casi normal”, hasta que deja de sentirse así.

Eso fue justo lo que más me enganchó: entras a un espacio que parece de oficina, tranquilo, sin nada raro a primera vista — pero en el ambiente sientes que algo anda mal. Y conforme avanzas, se vuelve cada vez más anormal. Es prácticamente un laberinto del que nadie tiene mapa, y (esto ya es interpretación mía) entre más gente entra, más parece reacomodarse el espacio mismo, como si no quisiera dejarte salir.

Sinceramente, no le encuentro un punto de comparación justo con otras cosas de terror que ya he mencionado por aquí, como Dead by Daylight o Resident Evil. Backrooms parte de una idea muy original, que no se apoya en asesinos ni criaturas clásicas, sino en la sensación misma del espacio.

La vi acompañada de mi novio — ir al cine juntos es parte de nuestra rutina de pareja, de esas citas que ya se sienten como tradición. Al salir nos quedamos platicando sobre qué sentimos y sobre el concepto en sí, que da para mucha conversación.

Antes de la película, conocía poco del fenómeno. Alguna vez jugué un juego relacionado, pero sin entender bien la mecánica — solo avanzar por habitaciones esquivando monstruos. Fue viendo TikToks que le agarré más curiosidad (y más miedo). Les dejo por aquí el contenido que me hizo entrarle más al tema, del creador Teban Come Tacos, que me pareció muy bueno explicando el fenómeno:

@teban_cometacos

El miedo a los backrooms | mi interpretación de estos peculiares espacios #terror #tebanexplica #backrooms #gaming #miedo

♬ Creepy simple horror ambient(1270589) – howlingindicator

Y aquí viene la anécdota que de verdad me hizo entender el poder de este concepto: unos días después de ver la película, fui con mi novio al IKEA de Oceanía. Estaba gigante — y en algún punto, entre pasillo y pasillo sin encontrar la salida, empecé a sentir una ansiedad horrible. No se terminaba nunca. Volteé y le dije, completamente en serio: “me siento como en un Backroom.” Y ahí entendí que la película había hecho su trabajo perfecto — porque ya ni siquiera necesito ver una pantalla para sentir esa sensación. Un IKEA gigante y sin salida a la vista fue suficiente.

Si te gusta el terror que no depende de sustos baratos, sino de la incomodidad pura de un espacio que no debería sentirse mal — y sí lo hace — Backrooms vale muchísimo la pena. Y si algún día sientes esa misma ansiedad en un IKEA enorme… ya sabes que no estás sola.

2 – 3 minutos
532 palabras
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